AVALANCHAS HUMANAS EN CEUTA Y MELILLA
Avalanchas humanas en Ceuta y Melilla.
No obviemos la similitud entre estos dos acontecimientos:
El 6 de noviembre de 1975 se produjo la invasión marroquí del Sahara español, conocida como la marcha verde, unas 350.000 personas, invasión y posterior ocupación militar de la entonces provincia española del Sahara.
Jueves 30 de julio de 2026 se produjo una avalancha migratoria en Ceuta de cerca de 70.000 personas.
El 12 de agosto de 2026, el ministro de Justicia marroquí volvió a reivindicar públicamente Ceuta y Melilla.
Claramente las avalanchas humanas sobre Ceuta y Melilla son ensayos por parte de Marruecos (con precedentes de La Marcha Verde) y signos de advertencia al gobierno español de lo que podría pasar. Son pruebas tácticas para testar la firmeza del gobierno español. Al mismo puro estilo de Putin con las guerras hibridas con Europa y las presiones migratorias y con drones sobre los países Balticos, Polonia, etc. Al fin y al cabo los dos mandatarios son dos tiranos parecidos con ansias expansionistas absolutas. El de Marruecos persigue “El Gran Marruecos” a costa de anexionarse todo lo de alrededor. Habrá que ver por qué el Sahara tiene que ser para Marruecos y no para los saharauis.
La cuestión está en ver qué respuesta reciben por parte de los países agredidos. Me gustaría saber cómo actuaría un país serio como Reino Unido, Francia, Alemania ante este tipo de ataques.
Por supuesto que todos los primeros pasos han de ser diplomáticos, siempre pensando en que prevalezca la paz, pero con absoluta firmeza. Pero para esto hay que ser alguien en Europa y saber hacerse respetar y no un capo mafioso dirigiendo a una pandilla de delincuentes saqueando el erario público.
Sobran las palabras sobre el efecto llamada que producen las regularizaciones masivas que se le ocurren al tirano buscando votos para la continuidad. No quedaría más que eliminar al oponente, como hace Putin.
No se puede consentir que el que es socio económico de España y de Europa y socio privilegiado, constantemente esté soltando amenazas de que quiere una parte de nuestro país, jugando con mapitas en los que aparece Ceuta y Melilla como de Marruecos, etc. Bueno, las Canarias también las quiere, pero de momento está empezando por las aguas jurisdiccionales, espacio aéreo del Sahara y todo lo que el tirano corrupto este le quiera ceder.
Seguramente la información que se consiguió con el software “Pegasus” debe ser de extrema importancia. También habrá negocios muy importantes con marruecos que desconocemos y que traen esta sumisión hacia Marruecos. Bueno muchos políticos como Bono, el de los “brotes verdes” y posiblemente los que dirigen España ahora mismo (por desgracia) ya tienen muchas propiedades allí. Supongo que las habrán conseguido “ahorrando una buena parte de su sueldo”. A ver qué españoles consiguen ahorrando con su sueldo tantas propiedades inmobiliarias y mansiones.
Ceuta y Melilla no son únicamente una cuestión española. Son también fronteras exteriores de la Unión Europea.
España forma parte de la Unión Europea y del espacio Schengen, y la protección de sus fronteras exteriores afecta directamente a todos los ciudadanos europeos.
Por ello, CLDE considera que la Unión Europea debe asumir una responsabilidad mucho mayor ante las presiones que periódicamente sufren Ceuta y Melilla.
La Unión Europea mantiene con Marruecos una relación económica, comercial y política de enorme importancia. La UE es el principal socio comercial de Marruecos, mientras que Marruecos representa uno de los principales socios comerciales de la Unión en su vecindad meridional. En 2025, el comercio de bienes entre ambas partes alcanzó los 62.200 millones de euros, y la UE representó el 33,7 % del comercio exterior de bienes de Marruecos.
Además, la cooperación europea con Marruecos representa cantidades muy importantes de dinero público europeo. Para el periodo 2021-2025, la asignación bilateral de la UE a Marruecos ascendió aproximadamente a 1.150 millones de euros, además de otros instrumentos europeos de inversión y cooperación. El que tenemos de presidente aquí en España elimina los pantanos que ya teníamos en nuestro país, pero financia los pantanos que desea construir el rey de Marruecos, entre otras muchas inversiones más.
La cooperación debe ser recíproca. CLDE considera que una relación de cooperación de esta magnitud debe estar basada en la reciprocidad y en el respeto mutuo.
La Unión Europea debe colaborar con Marruecos en cuestiones como:
• desarrollo económico;
• comercio;
• lucha contra las redes de tráfico de personas, drogas, etc.
• control de la inmigración irregular;
• seguridad;
• lucha contra el terrorismo;
• estabilidad del Mediterráneo.
Pero a un socio comercial no se le permiten esas amenazas y mucho menos esos ataques consolidados. El gobierno de nuestro país debería exigir a la Comunidad Europea medidas urgentes y sanciones económicas contra Marruecos.
La Unión Europea dispone de instrumentos extraordinariamente importantes para negociar con Marruecos y para exigirle respeto. Hablamos de comercio, inversiones, cooperación financiera, visados, acuerdos de asociación, ayudas al desarrollo y proyectos europeos.
La propia Comisión Europea reconoce la importancia de la relación económica: la UE y Marruecos mantienen un Acuerdo de Asociación desde 1996, una zona de libre comercio y numerosos programas de cooperación.
Por ello, CLDE considera que Bruselas debe utilizar su capacidad negociadora para garantizar que Marruecos respete plenamente las fronteras españolas, la cooperación migratoria, la seguridad de Ceuta y Melilla y el Derecho internacional.
Después de todo lo que estamos chupando nos permitimos el lujo de amenazar y atacar al estado socio. Además de lo estamos recibiendo por medio de los inmigrantes, remesas, ciudadanos marroquíes cobrando el ingreso mínimo vital este que se han inventado para afianzarse votos, subvenciones de ayuntamientos y pago de recibos de electricidad y agua y recogida de basuras porque son pobres (tendrán propiedades pero en su país). A ver si un español que tenga una casa o algún terreno heredado de sus padres y que esté pasando una mala situación, a ver si le va a ser fácil cobrar el ingreso mínimo vital.
Y no hablemos ya de los “MENAS”. La inmensa mayoría de ellos tienen sus familias pero aquí en esta España están mejor, están con todos los gastos pagados, todo tipo de servicios, incluso paguita de fin de semana. Yo no la tuve nunca y estaba trabajando sin parar, incluso fines de semana, por supuesto, desde que tenía tres o cuatro años. Pero no tuve paguita de fin de semana. Nosotros tenemos que darle paguita de fin de semana a los hijos del Marruecos que nos amenaza y atenta contra nuestra integridad y reclama públicamente como suyos territorios parte de nuestra nación.
Los menores que han llegado invadiendo Ceuta deben ser devueltos por el mismo camino inmediatamente. Si hay que cambiar las leyes se cambian. Una cosa es proteger la infancia y otra bien diferente es ser imbécil. Que cada país asuma los costes de las infancias de sus ciudadanos, por supuesto. Que marruecos asuma las suyas. Nosotros no tenemos por qué cuidarle a Marruecos sus niños. Antes y por encima, está el bienestar y la seguridad de nuestros conciudadanos españoles de Ceuta y Melilla. Por estos si que tenemos que hacer todo lo que sea necesario y con urgencia. Antes también está el poder garantizar el cobro de las pensiones de nuestros mayores que se han pasado su vida trabajando en España y no desviar dinero para otras partidas que no tenemos por qué ausmir.
La cuestión del Sáhara Occidental también debe abordarse desde el respeto al Derecho internacional.
CLDE considera que España y la Unión Europea deben defender una política coherente con las resoluciones de Naciones Unidas y con el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.
Además, existe un elemento jurídico que Europa no puede ignorar:
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en sus sentencias de 4 de octubre de 2024, recordó que el Sáhara Occidental constituye un territorio distinto y separado de Marruecos a efectos del Derecho de la Unión y que los acuerdos internacionales aplicables a ese territorio deben respetar el derecho de su pueblo a la autodeterminación.
Por tanto, la Unión Europea debe mantener una política exterior coherente:
Cooperación con Marruecos, sí; subordinación a sus pretensiones territoriales, no.
CLDE quiere dejar clara una cuestión fundamental: España necesita buenas relaciones con Marruecos.
Marruecos es un vecino estratégico, un importante socio comercial y un actor fundamental para la estabilidad del Mediterráneo occidental.
Precisamente por ello, la relación debe ser equilibrada y basada en el respeto mutuo. Pero no aceptamos amenazas ni ataques de guerra híbrida.
No obviemos la similitud entre estos dos acontecimientos:
El 6 de noviembre de 1975 se produjo la invasión marroquí del Sahara español, conocida como la marcha verde, unas 350.000 personas, invasión y posterior ocupación militar de la entonces provincia española del Sahara.
Jueves 30 de julio de 2026 se produjo una avalancha migratoria en Ceuta de cerca de 70.000 personas.
El 12 de agosto de 2026, el ministro de Justicia marroquí volvió a reivindicar públicamente Ceuta y Melilla.
Claramente las avalanchas humanas sobre Ceuta y Melilla son ensayos por parte de Marruecos (con precedentes de La Marcha Verde) y signos de advertencia al gobierno español de lo que podría pasar. Son pruebas tácticas para testar la firmeza del gobierno español. Al mismo puro estilo de Putin con las guerras hibridas con Europa y las presiones migratorias y con drones sobre los países Balticos, Polonia, etc. Al fin y al cabo los dos mandatarios son dos tiranos parecidos con ansias expansionistas absolutas. El de Marruecos persigue “El Gran Marruecos” a costa de anexionarse todo lo de alrededor. Habrá que ver por qué el Sahara tiene que ser para Marruecos y no para los saharauis.
La cuestión está en ver qué respuesta reciben por parte de los países agredidos. Me gustaría saber cómo actuaría un país serio como Reino Unido, Francia, Alemania ante este tipo de ataques.
Por supuesto que todos los primeros pasos han de ser diplomáticos, siempre pensando en que prevalezca la paz, pero con absoluta firmeza. Pero para esto hay que ser alguien en Europa y saber hacerse respetar y no un capo mafioso dirigiendo a una pandilla de delincuentes saqueando el erario público.
Sobran las palabras sobre el efecto llamada que producen las regularizaciones masivas que se le ocurren al tirano buscando votos para la continuidad. No quedaría más que eliminar al oponente, como hace Putin.
No se puede consentir que el que es socio económico de España y de Europa y socio privilegiado, constantemente esté soltando amenazas de que quiere una parte de nuestro país, jugando con mapitas en los que aparece Ceuta y Melilla como de Marruecos, etc. Bueno, las Canarias también las quiere, pero de momento está empezando por las aguas jurisdiccionales, espacio aéreo del Sahara y todo lo que el tirano corrupto este le quiera ceder.
Seguramente la información que se consiguió con el software “Pegasus” debe ser de extrema importancia. También habrá negocios muy importantes con marruecos que desconocemos y que traen esta sumisión hacia Marruecos. Bueno muchos políticos como Bono, el de los “brotes verdes” y posiblemente los que dirigen España ahora mismo (por desgracia) ya tienen muchas propiedades allí. Supongo que las habrán conseguido “ahorrando una buena parte de su sueldo”. A ver qué españoles consiguen ahorrando con su sueldo tantas propiedades inmobiliarias y mansiones.
Ceuta y Melilla no son únicamente una cuestión española. Son también fronteras exteriores de la Unión Europea.
España forma parte de la Unión Europea y del espacio Schengen, y la protección de sus fronteras exteriores afecta directamente a todos los ciudadanos europeos.
Por ello, CLDE considera que la Unión Europea debe asumir una responsabilidad mucho mayor ante las presiones que periódicamente sufren Ceuta y Melilla.
La Unión Europea mantiene con Marruecos una relación económica, comercial y política de enorme importancia. La UE es el principal socio comercial de Marruecos, mientras que Marruecos representa uno de los principales socios comerciales de la Unión en su vecindad meridional. En 2025, el comercio de bienes entre ambas partes alcanzó los 62.200 millones de euros, y la UE representó el 33,7 % del comercio exterior de bienes de Marruecos.
Además, la cooperación europea con Marruecos representa cantidades muy importantes de dinero público europeo. Para el periodo 2021-2025, la asignación bilateral de la UE a Marruecos ascendió aproximadamente a 1.150 millones de euros, además de otros instrumentos europeos de inversión y cooperación. El que tenemos de presidente aquí en España elimina los pantanos que ya teníamos en nuestro país, pero financia los pantanos que desea construir el rey de Marruecos, entre otras muchas inversiones más.
La cooperación debe ser recíproca. CLDE considera que una relación de cooperación de esta magnitud debe estar basada en la reciprocidad y en el respeto mutuo.
La Unión Europea debe colaborar con Marruecos en cuestiones como:
• desarrollo económico;
• comercio;
• lucha contra las redes de tráfico de personas, drogas, etc.
• control de la inmigración irregular;
• seguridad;
• lucha contra el terrorismo;
• estabilidad del Mediterráneo.
Pero a un socio comercial no se le permiten esas amenazas y mucho menos esos ataques consolidados. El gobierno de nuestro país debería exigir a la Comunidad Europea medidas urgentes y sanciones económicas contra Marruecos.
La Unión Europea dispone de instrumentos extraordinariamente importantes para negociar con Marruecos y para exigirle respeto. Hablamos de comercio, inversiones, cooperación financiera, visados, acuerdos de asociación, ayudas al desarrollo y proyectos europeos.
La propia Comisión Europea reconoce la importancia de la relación económica: la UE y Marruecos mantienen un Acuerdo de Asociación desde 1996, una zona de libre comercio y numerosos programas de cooperación.
Por ello, CLDE considera que Bruselas debe utilizar su capacidad negociadora para garantizar que Marruecos respete plenamente las fronteras españolas, la cooperación migratoria, la seguridad de Ceuta y Melilla y el Derecho internacional.
Después de todo lo que estamos chupando nos permitimos el lujo de amenazar y atacar al estado socio. Además de lo estamos recibiendo por medio de los inmigrantes, remesas, ciudadanos marroquíes cobrando el ingreso mínimo vital este que se han inventado para afianzarse votos, subvenciones de ayuntamientos y pago de recibos de electricidad y agua y recogida de basuras porque son pobres (tendrán propiedades pero en su país). A ver si un español que tenga una casa o algún terreno heredado de sus padres y que esté pasando una mala situación, a ver si le va a ser fácil cobrar el ingreso mínimo vital.
Y no hablemos ya de los “MENAS”. La inmensa mayoría de ellos tienen sus familias pero aquí en esta España están mejor, están con todos los gastos pagados, todo tipo de servicios, incluso paguita de fin de semana. Yo no la tuve nunca y estaba trabajando sin parar, incluso fines de semana, por supuesto, desde que tenía tres o cuatro años. Pero no tuve paguita de fin de semana. Nosotros tenemos que darle paguita de fin de semana a los hijos del Marruecos que nos amenaza y atenta contra nuestra integridad y reclama públicamente como suyos territorios parte de nuestra nación.
Los menores que han llegado invadiendo Ceuta deben ser devueltos por el mismo camino inmediatamente. Si hay que cambiar las leyes se cambian. Una cosa es proteger la infancia y otra bien diferente es ser imbécil. Que cada país asuma los costes de las infancias de sus ciudadanos, por supuesto. Que marruecos asuma las suyas. Nosotros no tenemos por qué cuidarle a Marruecos sus niños. Antes y por encima, está el bienestar y la seguridad de nuestros conciudadanos españoles de Ceuta y Melilla. Por estos si que tenemos que hacer todo lo que sea necesario y con urgencia. Antes también está el poder garantizar el cobro de las pensiones de nuestros mayores que se han pasado su vida trabajando en España y no desviar dinero para otras partidas que no tenemos por qué ausmir.
La cuestión del Sáhara Occidental también debe abordarse desde el respeto al Derecho internacional.
CLDE considera que España y la Unión Europea deben defender una política coherente con las resoluciones de Naciones Unidas y con el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.
Además, existe un elemento jurídico que Europa no puede ignorar:
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en sus sentencias de 4 de octubre de 2024, recordó que el Sáhara Occidental constituye un territorio distinto y separado de Marruecos a efectos del Derecho de la Unión y que los acuerdos internacionales aplicables a ese territorio deben respetar el derecho de su pueblo a la autodeterminación.
Por tanto, la Unión Europea debe mantener una política exterior coherente:
Cooperación con Marruecos, sí; subordinación a sus pretensiones territoriales, no.
CLDE quiere dejar clara una cuestión fundamental: España necesita buenas relaciones con Marruecos.
Marruecos es un vecino estratégico, un importante socio comercial y un actor fundamental para la estabilidad del Mediterráneo occidental.
Precisamente por ello, la relación debe ser equilibrada y basada en el respeto mutuo. Pero no aceptamos amenazas ni ataques de guerra híbrida.
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